La escritora Ángela Hernández propone 30 razones para vivir los días del 2026, con profundidad, con lucidez e integridad
En un texto que envía desde el exterior, la poeta y narradora, Premio Nacional de Literatura 2016, reflexiona en torno a las actitudes óptimas para asumir el nuevo tiempo que plantea la llegada de este 2026.
Su texto dice:
Que en el 2026 la vida te enamorara para siempre.
Que el alba te arrancaran lágrimas de felicidad.
Que te dejes cautivar por cuanto existe, por cuanto te roza, por cuanto se te muestra, por cuanto apenas se te insinua.
Que te sientas poblada de jardines, esperanzas y música que se originan en los albores de los tiempos.
Que te dejes habitar por el amor en todas sus fabulosas expresiones.
Que, al amarte y amar la vida, ames la justicia, cultiva la compasión, creces en la solidaridad.
Que tu deber sea la felicidad real, aquella que solo es posible con gratitud, con complejidad, con coraje, con alegría de vivir, con laboriosidad, con imaginación, con incertidumbres, con pasión, con curiosidad, con aventura, con riesgos, con amor…
Que tu vida sea plena de una manera que jamás imaginaste.
Que descubres algún nuevo misterio gozoso.
Que sueltes hacia las aguas del tiempo el peso muerto que ha llevado en tu memoria. Que tu imaginación se libere y te ofrezca lucidez y belleza.
Que tu creatividad se libere para renovarte, para renacer.
Que encuentres la frecuencia personal y justa para conversar con Dios, “cualquiera que sea tu idea de Él”.
Toda época es tu época. Todo el día es tu día. Todo el mundo es tu mundo. ¿Puedes escuchar tu sinfonía interior, el movimiento de tu vida interior? Ya es hora.
Que descubres, palpes y aquilates la potencialidad del amor, del afecto, de la fraternidad; la potencialidad de crear; la potencialidad de la fe y la confianza. Eso que torna cotidiano lo sagrado y sagradas todas las experiencias.
Que cada uno de tus sentidos crece en sensibilidad para palpar, vibrar, resonar, ver, experimentar, sentir; aunar realidad y sueño, lo cósmico y lo nimio, el instante y la eternidad, lo frágil y lo inmortal, las preguntas y las respuestas, el silencio y la música, la soledad y la compañía, las incertidumbres y las vivaces certezas…
Que armonices en ti, en tu modo singular, amor y libertad, tradición y creación, lo elemental y lo complejo, lo limitado y lo infinito.
Que tu cuerpo y tu alma celebren a cada persona que conoces, a cada persona que has conocido, a la que aún no has conocido, pues cada una es un motivo de emociones, de conocimientos, de exploración, de asombro.
Que agradezcas a las personas fuentes de placer, fuentes de entusiasmo, fuentes de amor.
Que agradezcas a las personas que te han desafiado más allá de lo que alcanzas a comprender. Ellas te han empujado a ensayar otras miradas, a formularte otras preguntas, a tantear otras perspectivas, a recrearte.
Que agradezcas el aire, la luz, las constelaciones, el agua, el calor de otras manos, el alimento que te nutre, la amistad que conforta.
Que recuerdes siempre lo que significan una brizna de hierba, un ave, un manantial, una persona, las palabras, un árbol… si los miras en la vastedad del universo, si los comparas con las estrellas, los cuásares, las constelaciones…
Que sientas cómo encarnamos los misterios y milagros de la vida, del amor, de la imaginación.
Que vivas todos los ciclos y cada uno de ellos como la vida total.
Eres una totalidad viva, intuitiva, amorosa en cada momento.
Que atesores una mirada justa para ti misma, para ti mismo: una hora de tu vida, un día, un rato valen infinitamente más que el oro o el dominio sobre los demás.
Que te conozcas más, que te asombres y maravilles de lo que eres.
Que tu paz interior sea tu fuerza para contribuir a un mundo más armonioso, más alegre, más libre.
Que las crisis y las encrucijadas te muestren ventanas, horizontes, territorios a conquistar.
Que descubres tus alas invisibles, la singular magnificencia de los sueños, la libertad invencible.
Que ningún esquema te atrape.
Que ningún chantaje te inmovilice.
Que ningún formalismo empañe tu visión.
Que ninguna dolencia te rotule.
Que las preguntas sean conocimiento.
Que el amor sea tu luz.
Habitamos el lugar más maravilloso de todo el universo conocido. El mejor. ¿No es este el mayor motivo de asombro?
¡Paz y justicia en la Tierra!
angela hn



