Cuando el ingeniero mecanico José Fernández, habla de su creación, lo hace con una mezcla de orgullo y humildad. Durante años se ha dedicado al mantenimiento de equipos eléctricos y electromecánicos, una labor técnica que exige precisión, disciplina y mucha observación.
Tal vez por eso no sorprende que una idea innovadora surgiera precisamente de mirar atención con su entorno y preguntarse cómo resolver un problema que afecta a millas de personas: la falta de espacio es viviendas pequeñas.
La historia de este diseño comenzó en 2020, el año en que José se casó. Él y su esposa se mudaron a un apartamento pequeño y, como suele ocurrir en estos casos, los retos no tardaron en aparecer.
el espacio donde debía ir la nevera era tan reducido que solo cabía un modelo compacto. Cada vez que hacían compras, la pareja se enfrentaba al mismo dilema: no había suficiente espacio para almacenar los alimentos. Para José, aquello se convirtió en una preocupación constante.
Entre conversaciones domésticas, él comenzó a fantasear con soluciones. "Yo le decía a mi esposa que quería diseñar algo, como un refrigerador que no me ocupa espacio", recuerda entre risas. Ella le respondía que no entendía cómo algo así podría funcionar. Pero la mente de José, acostumbrada a reparar, mejorar y optimizar equipos, siguió trabajando en silencio.
El tiempo pasó, la pareja se mudó a una casa más grande y el problema desapareció, pero la inquietud creativa No. José dice que el subconsciente siguió alimentando esa necesidad de inventar algo útil, práctico y novedoso. Hasta que un día, en su trabajo, ocurrió lo inesperado.
La puerta con vinera incorporada, un diseño industrial patentado que integra compartimentos de almacenamiento para optimizar espacios reducidos. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
Mientras observaba la puerta que daba acceso a un cuarto de máquinas, tuvo un "momento de Eureka". Visualizó mentalmente esa puerta convertida en un mueble funcional, una estructura capaz de almacenar objetos sin robar ni un centímetro adicional de espacio.
A partir de esa imagen mental, el ingeniero de 40 años comenzó a dibujar. Realizó vistas frontales, laterales y superiores. Ajustó medidas y formas. Creó un concepto sólido. Luego le puso nombre: puerta con vinera incorporada. Y, decidido a dar el paso, sometió la propuesta a la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (onapi) como un diseño industrial. Semanas después, su invento formó parte de los registros oficiales.
La puerta con vinera incorporada.
La puerta creada por José está diseñada para viviendas pequeñashabitaciones de hoteles, oficinas y consultorios médicos. En su cara interna integra un gabinete con múltiples compartimentos destinados a almacenar artículos de uso diario: objetos de higiene personal, zapatos, ropa de bebé, libros, tabletas, teléfonos, bocinas USB y otros accesorios.
José explicó que la puerta también incluye luces LED que iluminan el interior durante la noche y un tomacorriente de 110 voltios para cargar dispositivos electrónicos.
Además, la estructura cuenta con parales internos (soportes) que mantienen los objetos en su lugar aun si la puerta se abre de forma brusca. Mientras tanto, la cara externa no permite ver el interior, una elección pensada para preservar la privacidad y la estética del espacio. El diseño permite la fabricación en caoba, polimetal, melamina, jequitiba y otros materiales, lo que amplía sus posibles usos y mercados.
José trabaja también en una versión corregidaque ofrecerá los mismos beneficios de almacenamiento con un movimiento horizontal ideal para espacios aún más reducidos.
Versión corrediza de la puerta con vinera incorporada, diseñada para maximizar el almacenamiento en espacios aún más reducidos. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
Del hogar a la inventiva
El diseño de José forma parte de un fenómeno creciente: el aumento de solicitudes de protección de patentes, modelos de utilidad y diseños industriales en la República Dominicana, especialmente de inventores independientes que, como él, encuentran soluciones a problemas cotidianos.
Estas ideas, nacidas muchas veces en hogares comunes, enriquecen el ecosistema de innovación nacional. José Fernández lo confirma con su propia experiencia: su idea surgió entre la nevera pequeña y el día a día de su matrimonio, pero terminó convertida en un inventar formalmente patentado.
Lo que comenzó con un simple "¿cómo hago para ahorrar espacio?" terminó convirtiéndose en un diseño industrial que ya forma parte de los inventos del país.
Es periodista en Diario Libre.



