En la sociedad dominicana existe una corriente de opinión que pretende hacernos creer que todos somos iguales, políticos en los que no se puede creer absolutamente nada de lo que dicen o prometen, que cuando un político dice sí, es no. ¡Y viceversa! Nos queremos hacer creer que todos somos: corruptos, ladrones, perversos, disolutos, sinvergüenzas, sociópatas, demagogos, mentirosos, inescrupulosos, manipuladores, chantajistas, extorsionadores, chantajistas y vagabundos. ¡Y no es verdad! ¡Por lo menos no es toda la verdad!
En una sociedad, cual sea, hay de todo. Nada es tan bueno que no tenga nada de malo; ni nada es tan malo que no tenga algo de bueno. Es la dialéctica de la naturaleza: Uno se divide en dos.
En los partidos del sistema capitalista, incluso en los del sistema socialista, hay buenos y malos, corruptos, ladrones patológicos y asesinos compulsivos. Hay de todo. Así de diversa es la naturaleza humana. Amor y odio, guerra y paz.
El comunismo no existe. No hay un solo país comunista en el mundo. Ese sistema supone la abolición de las clases sociales.
Se trata de un estadio ideal, una quimera, una utopía. Ya lo dijo con bastante claridad Federico Engels, uno de los padres del pensamiento “marxista”, que han repetido otros teóricos de izquierda: “mientras existe el Estado no habrá libertad”.
El Estado es una expresión de una clase social que explota a los demás para beneficio propio, generando marginalidad, pobreza y miseria mientras acumula cada vez más poder y riqueza, controlando los aparatos represivos de la justicia y las Fuerzas Armadassin los cuales no podrían mantener su dominio, casi absoluto.
Aunque nos parezcamos en el comportamiento, dada nuestra naturaleza humana, no todos somos iguales. Podemos parecernos, pero no igualarnos.
La historia de las ideas políticas así lo demuestra. No fueron iguales ni lo mismos, Juan Pablo Duarte y Pedro Santana, Gregorio Luperón que Ulises Heureaux (Lilis), Ulises Francisco Espaillat, apenas seis meses en el gobierno, que Bonaventura Báez, presidente en cinco ocasiones; no ocupan el mismo lugar en la historia del país, Rafael Trujillo Molina que Manolo Tavares, Minerva Mirabal y los miles de dominicanos apresados, perseguidos, torturados y asesinados durante los 31 años de su dictadura.
No fueron lo mismo en su paso por la vida pública el presidente título de Trujillo, Joaquín Balaguer y el profesor Juan Bosch, ni el doctor Peña Gómez, Caamaño, Elías Wessin y Wessinque el coronel Fernández Domínguez. ¡Humanos, pero no iguales, ni parecidos! Tampoco fueron iguales Juan Bosch y Peña Gómezaunque el primero fuera el profesor del segundo que, llegó a convertirse en “un astro con luz propia”, llevando al Partido Revolucionario Dominicano al poder en 1978 tras derrotar la dictadura “Yanqui-Balaguerista” de los 12 años.



