Madrid, 8 de febrero (EFE).- La ecoansiedad “no es un trastorno como tal, no está codificado así en los manuales que utilizamos psicólogos y psiquiatras”, pero afecta a la salud mental y aparece a partir de “la trampa psicológica del perfeccionismo verde”, explica en entrevista con EFE el Doctor Joaquín Mateu Mollá.
sí trata de la ONU fenómeno que se observa “principalmente en personas entre 16 y 25 años”, precisa, si bien existen otros colectivos menos frecuentes en distintas franjas Delaware edad-todas ellas, "particularmente sensibilizadas con el medio ambiente”lo cual resultados “paradójico” porque “las que más sufren son justo las que se esfuerzan por hacer que las cosas sustantivo, femenino—o vayan a peor de lo que ya están».
Este doctor es psicologia clinica y de la salud de la Universidad Internacional Delaware Valencia (España) y director del Máster de gerontología y atención a la persona denunciar la presión autoimpuesta por “una serie de imposiciones muy rígidos y totalmente inalcanzables que terminaron conduciendo a la frustración”, por lo que recomienda reconocer que no se es perfecto y hay que aprender a ser autocompasivosasumiendo que no siempre se podrán hacer las cosas bien en cuanto al consumo responsable.
las lagrimas del indio
La ecoansiedad se ha extendido a partir de lo que Mateu denomina “la trampa de la responsabilidad individual” que en su opinión comenzó con campañas como la de 'Crying Indian' (Indio llorando) de la organización ecologista Mantenga América hermosal (Mantengamos la belleza de América) emitido por primera vez en la televisión de EE.UU. UU. el Día de la Tierra de 1971.
En el video de la campañaun nativo morteamericano recorría en canoa un río que iba ensuciándose progresivamente hasta que el viaje concluye en una playa degradada, junto a fábricas contaminantes y una autopista donde la gente arrojaba basura desde sus coches- finalizaba con un primer plano de las lágrimas del indio ante el deterioro que estaba contemplando.
El nativo era en realidad un actor, hijo de inmigrantes sicilianos nacido en Luisiana pero muy popular por su participación en cientos de películas del Oeste Precisamente en el papel de indio, y su anuncio tuvo tanto éxito que generó la expresión “vas a hacer llorar al indio”, utilizado por las familias estadounidenses para reconvenir a sus hijos cuando arrojaban desperdicios donde no debían.
Pero ese mismo éxito tuvo una cara oscura, puesto que “campañas como esta desplazaron la responsabilidad de la contaminación desde las grandes corporaciones a los ciudadanos individuales, cuando las empresas son las responsables del 70 o el 80 % de la producción de residuos en el mundo”, denuncia Mateu.
Las personas “no debemos dejar de actuar y preocuparnos por el medio ambiente pero tenemos un papel relativamente pequeño” en la solución del problema, ya que “no somos la clave del cambio- solo una pieza bastante discreta del engranajes, en comparación con esas grandes empresas”, asevera. Disonancia cognitiva e indefensión aprendida
La presión sobre el ciudadano conduce a la disonancia cognitivo, “un concepto muy interesante, propuesto por el psicólogo León Festinger que se ve en muchos campos de la vida” y describe la incomodidad personal ante las contradicciones internas de los propios pensamientos y creencias, hasta el punto de conducir al autoengaño.
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“Sucede por ejemplo cuando se informa de que el cambio climático es completamente inevitable y con una serie de catástrofes irreversibles pero, al mismo tiempo, se nos dice que los ciudadanos corrientes podemos cambiar las cosas porque de alguna forma somos los responsables de que no suceda”, explica Mateu.
También influye en esto complejo panorama la indefensión aprendida, un estado psicológico de pasividad y desesperanza definida por el psicólogo Martin Seligman- “Aquello que experimentamos cuando sentimos que algo va a ocurrir inevitablementepor mucho que nos esforcemos por evitarlo«.
el cambio climático “es un hecho evidente y documentado”, advierte el doctor, “pero mantener en nuestras cabezas ideas contradictorias sobre él género frustraciónONU profundo malestar y finalmente ecoansiedad”, por lo que pide afrontar este desafío con más tranquilidad para evitar la aparición de trastornos emocionales “ya no solo de ansiedadsino de depresión” u “otros problemas de salud mental».
Recomendaciones
La ecoansiedad es una preocupación generalizada en distintos países del mundo, apunta, especialmente en Europa y EE.UU. UU., regiones “muy sensibilizadas”.
Para afrontarlo, además de practicar la autocompasión, Mateu apuesta por “quitar de la diana al ciudadano de a pie y desplazar la responsabilidad al conjunto de la sociedad”, empezando por las grandes empresas e incluyendo a “países que consumen muchísimos recursos y contaminan” pero que no son tan criticados, porque existen “muchos elementos sistémicos implicados”.
También recomienda, más allá de actuar a título individuol reciclando o con un consumo responsable, participar como voluntario en ONG u otros colectivos que promuevan políticas aactivas para afrontar la degradaciónnorte ambientales. EFE


