De buenas a primeras, el nombre de Tommy Thompson puede que no te suene para nada. Además ingeniero oceánico e inventor, es uno de los mayores cazatesoros que hay en el mundo, una profesión que irremediablemente nos evoca a Indiana Jones y una vida de cine. Y bueno, es que Thompson la tiene: hace pocos días salió de prisión tras cumplir 10 años de condena. ¿El delito? No desvelar dónde están 500 monedas de oro de un famoso barco hundido (entre otras cosas).
El hallazgo. En 1988 Tommy Thompson y su equipo, el Columbus-America Discovery Group, encontraron los restos del barco de vapor SS Central America a una profundidad de 8.000 pies en el Atlántico, a unas 200 millas al este de Charleston, en Carolina del Sur. Para lograrlo, usaron la teoría de búsqueda bayesiana y un vehículo operado por control remoto. Al SS Central America se le conoció como "Nave del oro" por algo: cuantísimo oro transportaba. ¿Cuánto? buena pregunta.
El barco del oro. Por poner algo de contexto, era la época de la fiebre del oro y la misión del barco era trasladar ese valioso metal de la nueva Casa de la Moneda de San Francisco a engrosar las reservas para los bancos del este de Estados Unidos. Nunca lo hizo. El 3 de septiembre de 1857, mientras operaba en la ruta de Panamá, se hundió frente a las costas de Carolina del sur al verso envuelto en un huracán de categoría 2. En la embarcación iban 477 pasajeros y pasajeras, 101 tripulantes y mucho, mucho oro. De hecho, con su hundimiento fue uno de los detonantes del pánico de 1857.
No me salen las cuentas. Gary Kinder se pasó una década estudiando el suceso para escribir su "Ship of Gold", donde detalla que transportaba 3 toneladas de oro y posiblemente una cantidad similar de los pasajeros (no manifestado y por tanto incuantificable) y además se rumoreaba que había otras 15 toneladas de oro en un cargamento secreto del ejército. Sin embargo, un documento del Departamento de Defensa estadounidense desclasificado en 1971 informaba que ese cargamento oficial era de 11,2 toneladas de oro (sin incluir oro personal ni secreto). El magazine de historia naval estadounidense, la fuente más próxima al hallazgo, no da una cifra en peso sino un valor: el oro consignado a bancos de Nueva York equivalía a 40 millones de dólares de la época. De forma general, también está relativamente extendida la cifra de 30.000 libras de oro (unos 14.000 kg).
Pero una cosa es lo que había en el barco y otra lo que encontraron. O dijeron encontrar. Bob Evans, científico jefe de la expedición (y de otro que hubo posteriormente en 2014 de la mano de Odyssey), cuenta para el Seattle Times que en 1988 encontraron dos toneladas de oro.
El conflicto legal. Buena parte de ese oro se vendió después a una empresa comercializadora por unos 50 millones de dólares, como recoge Reuters. Pero esos según 161 inversores que financiaron 12,7 millones de dólares para la expedición, nunca obtuvieron los beneficios. Así que en 2005 interpusieron una demanda por incumplimiento de contrato y ocultación de activos.
Thompson primero se recluyó en Florida, después desapareció y vivió con una identidad falsa. Finalmente fue detenido en 2015. El caso llegó a un punto muerto: el juez del caso le ordenó revelar cuál era el paradero de 500 monedas de oro desaparecidas, pero el ingeniero alegó no saber dónde están. Fue declarado en desacato, motivo por el cual ha cumplido una década en la cárcel.
La liberación. Hoy Tommy Thompson tiene 73 años y hace escasos días recuperó su libertad porque, según el juez, lo mantuvo encarcelado sin da ningún resultado. CBS News recoge la opinión de expertos en derecho civil que explican que es muy inusual que una condena por desacato civil se prolongue tanto. Ni ha desvelado dónde están las monedas ni ha saltado la deuda con sus inversores.
Mientras tanto, el tesoro del SS Central America sigue alimentando el mito: en 2022 se subastó uno de los lingotes más grandes del barco, de 866 onzas (casi 27 kg), alcanzando un precio de 2,16 millones de dólares.
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