Miguel Espaillat Grullón. (Foto: Fuente externa)
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1 – Para sorpresa de muchos, el “pastor” evangélico Ezequiel Molina ha declarado que respalda a Trump en su ataque a Irán y hace una crítica irreverente al papa León XIV.
2 – Al respecto, la prensa reseña lo siguiente: El pastor evangélico dominicano Ezequiel Molina apoya al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sus acciones frente a Irán. El presidente de La Batalla de la Fe afirmó en una entrevista a un diario local que Trump “nos defiende a nosotros” y sostuvo que, en contextos de conflictos, “para evitar muchos muertos hay que matar a un grupito”. Asimismo, cuestionó al papa León XIV, a quien acusó de adoptar posiciones contrarias a la Iglesia católica y de inclinarse hacia el islam y corrientes de izquierda. “Al respecto, yo tengo una postura rara”, dice el “pastor”. “Yo veo que este Papa (León XIV), hala más para el comunismo, para la izquierda, que para la Iglesia”.
3 – Pues bien, confrontamos a este cavernícola. En su tiempo, Carlos Marx (1818-1883) manifestó que la religión era el opio de los pueblos. En la época en que este gran pensador vivió, esa apreciación era correcta, puesto que ya las religiones con sus sectas, doctrinas, preceptos, dogmas, corrupción, promiscuidad, papados depravados, protestantismos fundamentalistas, las cruzadas, la Inquisición, autoritarismo para dominio y control, comisión de crímenes horrendos, verter ríos de sangre en genocidios, auspiciar la esclavitud, promover guerras malvadas, quemar vivas a las personas, torturarlas, apresarlas, masacrar poblaciones enteras para robarles sus tierras y demás patrimonios, impedir el desarrollo humano y científico de la humanidad, confabularse con los poderosos de la clase gobernante para explotar a los más pobres, usar el miedo al infierno eterno para subyugar a los más pobres e ignorantes, llevar la intolerancia del pensamiento crítico a grado extremo, que se consideraba la herejía como un crimen capital que se castigaba con la hoguera, la tortura, la condena al exilio, como también a la confiscación de bienes, etc. Aquel fue un tiempo en que el ser humano, pero mayormente el pobre, ante los poderes religiosos y la clase gobernante, era reducido a algo menos que un animal de carga.
4 – Como ya sabemos, el catolicismo originario comenzó en el año 30 d. C. con la fundación en Antioquía de la primera iglesia por el apóstol San Pedro, quien a la vez fue el primer papa. Aquel cristianismo fue inspirado en las enseñanzas del Jesucristo que revisaron los evangelios, principalmente los de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. Del Viejo Testamento o Pentateuco, este cristianismo dio vital importancia a los 10 mandamientos contenidos en el libro de Éxodo 20:1-17 y de Deuteronomio 5:6-21. Sobresalen en estos mandamientos: no matarás, no robarás, no mentirás, no darás falsos testimonios. A estos yo les añadiría: no sembrarás el odio en la humanidad.
5 – En general, las buenas nuevas del “Nuevo Testamento” se decantan por los diez mandamientos referidos y por asumir el amor entre todos los seres humanos y por todo lo creado (flora, fauna, medio ambiente, etc.), como norma de vida cristiana. Por otro lado, en el libro de Proverbios 6:16-19, que es parte del libro mayor (la Biblia) que el pastor tiene por la “Palabra de Dios”, encontramos que esa divinidad suprema aborrece siete cosas, que le son abominables: (1) Los ojos altivos: Representan la arrogancia y el orgullo, mirar a los demás con desprecio o superioridad, ignorando la humildad y la compasión cristiana. (2) La lengua mentirosa: decir falsedades o engañar a otros. (3) Las manos que derraman sangre inocente. El corazón que trama planes perversos: Idear maliciosas o planos de injusticia contra otros, reflejando acciones un corazón corrupto y maligno. (5) Los pies que se apresuran a hacer el mal. (6) El testigo falso que habla mentiras, afectado la justicia y la verdad. (7) El que siembra discordia provocando conflictos, divisiones o enemistades entre personas, o hermanos, o entre naciones.
6 – También, en esos libros encontramos pasajes literarios hermosos y espirituales, como: “Amaos los unos a los otros” El injusto no entrará en el reino de los cielos; para ganar el cielo, tenéis que ser santos como vuestro padre celestial; el amor al dinero es causa de perdición; más fácil entrará un camello por el ojo de una aguja que un rico al reino de los cielos; no os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen y donde ladrones minan y hurtan; más haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan, porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
7 – Ya referí que Karl Marx había manifestado que la religión es el opio de los pueblos, y di la razón del porqué ese intelectual, en su contexto histórico, estaba en lo correcto. Muy cierto, como aseguran muchos intelectuales, las religiones, principalmente del cristianismo y el islam, han traído mucho oscurantismo, violencia y atraso científico y cultural a la humanidad.
8 – Pero sucede que el progreso de la humanidad se debe al crecimiento espiritual de los individuos y naciones, lo que simultáneamente conlleva el progreso material e intelectual que comprende la educación, lo cultural, lo político, lo social y lo económico. Y es así, porque una nación con hambre, oprimida y sin educación, jamás logrará el grado elevado de espiritualidad imprescindible para la evolución que nos conduce al estadio superior que nos permite la comunión con la divinidad creadora. Este logro sería posible si las iglesias de cualquier denominación practicaran el verdadero cristianismo, por lo que las religiones, en vez de ser el opio de los pueblos, sería la luz de los pueblos. Desgraciadamente, con retrógrados como Ezequiel Molina, las tinieblas y las ignominias reinarán, porque sus evangelios son prédicas que conllevan al oscurantismo, al envilecimiento ya la depravación humana.
9 – En el universo, el cosmos, el planeta Tierra, el hábitat donde vivimos no es creación del hombre. Una mayoría aplastante lo atribuye a un dios que tiene diferentes nombres (Yahweh, Elohim, Adonai, El Shaddai, Jehová Jireh, Jehová Rapha, Jehová Shalom, Alá). Sin embargo, la espiritualidad sí es una construcción del hombre, y específicamente, de ciertos hombres y mujeres.
10 – En este punto hay que tener en cuenta que hay constructores y destructores de la espiritualidad que nos ocupan. Por ejemplo, entre los constructores de la espiritualidad de la humanidad han sobresalido principalmente los filósofos de la antigüedad, como Sócrates, Platón, Aristóteles, Pitágoras y Tales de Mileto, quienes sientan en las bases del pensamiento filosófico occidental. También integran este selecto parnaso Voltaire (François-Marie Arouet), Jean-Jacques Rousseau, René Descartes, Immanuel Kant, John Locke, Montesquieu (Charles Louis de Secondat, barón de La Brède y de Montesquieu), etc., quienes influyeron significativamente en la Ilustración y en la transformación del pensamiento europeo durante el período llamado el “Siglo de las Luces”.
11 – En el mundo religioso, las principales figuras que han contribuido al crecimiento de la espiritualidad de la humanidad han sido Jesucristo, Buda, Mahoma, Confucio, Mahatma Gandhi, etc. Y todo hombre y mujer de buena voluntad que proclaman la paz, la justicia, la ciencia, el amor y la solidaridad para con su prójimo.
12 – De lo expuesto anteriormente se deriva que Ezequiel Molina, con un corazón lleno de odio, con una mente bruta y con disonancia cognitiva, solo puede estar entre los destructores de la espiritualidad humana. Alguien como él, que propugna por matar a un grupito para salvar a otro grupo, que apoya a un fariseo como Donald Trump, cuyo dios es el dinero, ya un genocida como Benjamín Netanyahu, que a la vez no cree en Cristo, incurre en una contradicción terrible con las creencias cristianas primigenias. En consecuencia, Ezequiel Molina no es un cristiano verdadero, sino un falso profeta, uno más de los tantos que abundan en este mundo donde están en lucha constante la luz y las tinieblas.
13 – ¡Ay, Dios mío!, Ezequiel Molina sindicalizando al papa León XIV de comunista. Me imagino que, en el fondo de su alma, este moderno inquisidor también tilda a Cristo de lo mismo, pero lo utiliza para darse cuenta de la vida de reyes que se dan los “pastores” de su calaña, gestionando y traficando con la fe y la ignorancia, y convirtiendo a su iglesia en una sucursal de la CIA estadounidense para gestionar y traficar con la ignorancia de la gleba.
A mis lectores, les dejo la palabra…
Por Miguel Espaillat Grullón


