Washington, DC, 7 de mayo de 2026 (OPS) — La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está apoyando la coordinación internacional y el intercambio de información técnica en respuesta a un grupo de casos de síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) asociados con un crucero en el Atlántico.
Las autoridades sanitarias de los países involucrados, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS), continúan realizando las actividades de investigación y respuesta epidemiológica, mientras que la OPS está facilitando la cooperación técnica a través de expertos regionales en diagnóstico de laboratorio, manejo clínico, prevención y control de infecciones.
La organización regional también está apoyando el intercambio de información entre países a través de los Puntos Focales Nacionales para el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), el mecanismo utilizado para coordinar la comunicación rápida sobre eventos de salud pública con potencial impacto internacional.
Hantavirus se refiere a un grupo de virus transmitidos principalmente por roedores. Las personas pueden infectarse al inhalar partículas contaminadas con orina, excrementos o saliva de roedores infectados, particularmente en espacios cerrados o mal ventilados.
Los hantavirus se clasifican en dos grupos principales: los hantavirus del Viejo Mundo, que se encuentran en África, Asia y Europa, y los hantavirus del Nuevo Mundo, que circulan en América. Ambos pueden causar enfermedades graves, aunque están asociados con síndromes diferentes. Los hantavirus del Nuevo Mundo causan el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), mientras que los hantavirus del Viejo Mundo causan fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS).
"Aunque el síndrome pulmonar por hantavirus es poco común, puede ser severo. La transmisión ocurre principalmente por exposición a roedores y, en situaciones excepcionales —particularmente con el hantavirus de los Andes— la transmisión de persona a persona puede ocurrir por contacto estrecho y prolongado", explicó Andrea Vicari, jefa de la Unidad de Gestión de Riesgos Infecciosos de la OPS.
En diciembre de 2025, la OPS emitió una alerta epidemiológica tras observar un aumento de casos en países endémicos, particularmente en el Cono Sur. La alerta destacó la necesidad de fortalecer los esfuerzos de vigilancia, preparación y respuesta ante esta enfermedad rara pero potencialmente mortal en la Región de las Américas.
En 2025 y hasta la semana epidemiológica 47, ocho países de la Región de las Américas —principalmente del Cono Sur— reportaron casos confirmados de SPH. En total se reportaron 229 casos confirmados y 59 muertes.
Posteriormente, la OPS instó a sus Estados Miembros a fortalecer la vigilancia epidemiológica, garantizar el diagnóstico oportuno y el manejo clínico adecuado de los casos, e implementar medidas intersectoriales para reducir los riesgos ambientales y ocupacionales asociados con la enfermedad.
Fortalecimiento de capacidades en toda la región
En los últimos años, la OPS ha intensificado su trabajo con los países para fortalecer la preparación para el hantavirus y otras enfermedades zoonóticas.
En 2023, la OPS organizó un taller regional en Colombia junto con centros colaboradores y laboratorios nacionales para fortalecer la vigilancia epidemiológica y la detección de laboratorio de hantavirus y arenavirus, otro grupo de virus transmitidos por roedores que también pueden causar enfermedades graves en humanos.
Estas iniciativas incluyeron capacitación en técnicas moleculares, armonización de protocolos, ejercicios de simulación de brotes y fortalecimiento de la integración entre la vigilancia epidemiológica, el trabajo de laboratorio y las investigaciones de campo.
En 2024, las reuniones técnicas celebradas en Panamá avanzaron en el desarrollo de directrices regionales y materiales de capacitación, incorporando componentes de vigilancia ecológica y secuenciación genética.
Un nuevo taller de capacitación regional está programado para junio de 2026 en Panamá como parte de los esfuerzos en curso para fortalecer las capacidades de preparación y respuesta ante posibles brotes.
“La clave es fortalecer las capacidades de los países para detectar casos tempranamente, responder rápidamente y reducir el riesgo de transmisión”, dijo Jairo Méndez Rico, virólogo de la OPS.
Respuesta coordinada a eventos internacionales.
En cuanto al evento relacionado con los cruceros, la OMS está facilitando la coordinación entre los Estados Miembros y los operadores de embarcaciones en el marco del Reglamento Sanitario Internacional, incluido el apoyo a la evacuación médica de los pasajeros, la evaluación de riesgos para la salud pública y la implementación de medidas sanitarias a bordo.
La OPS está brindando apoyo técnico y compartiendo protocolos de detección de hantavirus del Nuevo Mundo desarrollados en la Región de las Américas, basados en décadas de experiencia en vigilancia y manejo de la enfermedad.
La respuesta internacional incluye investigación epidemiológica, atención y aislamiento de casos, rastreo de contactos y coordinación entre países.
Según información publicada recientemente por la OMS, se han reportado casos confirmados y sospechosos, incluidas muertes asociadas al evento. La evaluación preliminar indica que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
“La Región de las Américas tiene una amplia experiencia en vigilancia y control de hantavirus, ese conocimiento es esencial para apoyar respuestas rápidas y coordinadas ante eventos como este”, agregó Méndez Rico.
Prevención: la primera línea de defensa
No existe vacuna ni tratamiento antiviral específico para el hantavirus, por lo que la prevención es la medida más eficaz.
Las recomendaciones incluyen reducir el contacto con roedores, mantener los espacios limpios y bien ventilados, almacenar alimentos en recipientes sellados para evitar la contaminación por roedores y aplicar prácticas adecuadas de limpieza y desinfección en áreas potencialmente contaminadas con orina, excrementos o saliva de roedores.
Aunque los casos siguen siendo relativamente poco comunes, la persistencia del virus en reservorios animales y ciertas condiciones ambientales y sociales significan que el hantavirus continúa representando un desafío de salud pública en la región.


