El caso de las elecciones presidenciales del pasado domingo 30 de noviembre en Honduras resulta sumamente interesante. Y lo es por varias razones.
Primero, porque el oficialismo fue relegado a una lejana tercera posición. Y segundo, dos candidatos de la oposición centran la atención del proceso al venir en lo que se ha llamado un empate técnico.
En esa situación hay que considerar que el sector oficial pierde fuerza para influir en los resultados finales de los cómics.
Sin embargo, en ese punto hay que considerar que uno de los candidatos fue apoyado públicamente por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, antes de las votaciones.
Y la ofensiva estadounidense es evidente hacia América Latina.



