El petrolero realizaba una maniobra de aproximación a la costa venezolana para cargar sus depósitos en el momento de la intervención, según fuentes de Bloomberg. Más tarde, fuentes estadounidenses citadas por medios de ese país señalaron que efectivos de la Guardia Costera mantenían la persecución del buque. La operación, que habría contado incluso con la autorización del Gobierno de Panamá —país bajo cuyo pabellón navega el petrolero—, fue informada por el portal de noticias estadounidense Axios.
se trataría del petrolero Bella 1, de bandera panameña y sancionado por Estados Unidos por sus vínculos con el régimen de Irán.
Desde junio de 2024, el Bella-1 figura en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de Estados Unidos.
El petrolero, de bandera panameña, está vinculado a la compañía Louis Marine Shipholding Enterprises, la cual mantiene relaciones con la Guardia Revolucionaria de Irán. En su orden de sanciones, el Tesoro estadounidense sostiene que esta compañía ha “asistido, patrocinado o proporcionado materialmente apoyo financiero, material o tecnológico” para la fuerza iraní.
En un mensaje difundido en su canal de Telegram, el dictador Maduro se refirió de manera general a la situación y evitó mencionar de forma directa las dos confiscaciones realizadas este fin de semana por Estados Unidos. El mandatario chavista afirmó que Venezuela “lleva 25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión que abarca desde el terrorismo psicológico hasta los corsarios que han asaltado petroleros”.
No obstante, Maduro sostuvo que están “preparados para acelerar la marcha de la revolución profunda”, en referencia al movimiento y proyecto político del chavismo.
Las confiscaciones de este fin de semana se producen pocos días después de que el presidente Donald Trump anunciara un “bloqueo” total a los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, reforzando así la campaña de presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.



