El experto en comercio internacional, Virgilio Mayol, sugiere enfocarse en este 2026 en un plan de fomento a la agroexportación y en redefinir la política arrocera, debido a que el decreto sobre aranceles dominicano al cereal estadounidense trae mayor complejidad con importaciones desde tres países, incluyendo Uruguay.
Cada inicio de año Mayol reflexiona sobre los retos y oportunidades de la agropecuaria dominicana, y este año señala que el sector enfrenta un entorno significativamente más restrictivo y exigente que en períodos anteriores.
Para el especialista se necesita reordenar las prioridades, administrar la escasez y maximizar el retorno económico y social de los recursos públicos antes de pensar en expandir la producción.
Mayol recuerda que las exportaciones dominicanas registran un desempeño positivo y que solo a Estados Unidos el país aumentó sus exportaciones interanuales en más de un 10% en septiembre pasado y, en términos generales el aumento fue de US$3,100 millones con respecto al 2024.
No obstante, es necesario que a pesar de ese comportamiento persistan vulnerabilidades, como por ejemplo, una alta concentración en el portafolio de exportación.
Citó que cerca del 45% del valor exportado corresponde a tabaco y derivados y más del 80% va a Estados Unidos, lo que exponen al sector a riesgos regulatorios, sanitarios y de demanda asociados a un solo producto ya un solo destino. Esto limita el crecimiento de nuevas cadenas exportadas, añadió.
A esto también se agrega el sesgo de apreciación cambiaría, la volatilidad de la tasa de cambio y elevados costos financieros.
Para el experto, en el país se requiere una política pública integral de mediano plazo y de ahí su propuesta estructurar un Programa País de Aceleración Agroexportadora.
Mayol señaló que el programa que propone debe centrarse en cuatro pilares: Mejorar la competitividad de los sectores transables, acelerar el acceso sanitario a los mercados, diversificar el portafolio exportador y reorientar los servicios públicos hacia la demanda internacional.
arroz
Virgilio Mayol se cuestiona si el reto del sector plantea duda de si se han creado los recursos públicos invertidos en un sector competitivo o dependiente de la protección.
Entiende que la política arrocera debe garantizar precios razonables y una producción local eficiente y combinada con las importaciones.
En ese contexto, señaló que en 2025 el país no importó ni el 50% del contingente arancelario del DR-Cafta, lo que acentúa la complejidad del decreto 693-24, que limita las importaciones del cereal desde Estados Unidos.
Sugiere redefinir la política arrocera tomando en cuenta la seguridad alimentaria, y sustituir los subsidios generalizados por apoyos focalizados y temporales, entre otras medidas.
Mayol también sugiere aplicar reformas institucionales, avanzar la política de productividad hídrica, el ordenamiento territorial productivo, ver la sanidad agrícola como política transversal, además de la investigación, el desarrollo y la innovación.
Agroindustria 2026
Para Mayol la agroindustria no debe ser vista como un subsector aislado, sino como un punto de convergencia de la agenda agropecuaria.
"La oportunidad para este 2026 es converger y alinear los esfuerzos en una estrategia específica de desarrollo agroindustrial, integrando política agropecuaria, industrial, comercial y de innovación", dijo.
Para esto hay que usar instrumentos públicos como el crédito, incentivos, compras públicas, sanidad, logística y zonas especiales, a fin de reducir el riesgo de inversión agroindustrial y promover el valor agregado y liberar presión fiscal.



