La Ópera Metropolitana de Nueva York en ascendido este jueves la temporada navideña con una de sus producciones más queridas por el público familiar, la versión abreviada de 'La flauta magica', el cuento musical de Wolfgang Amadeus Mozart que cada diciembre abre las puertas de la ópera a nuevos espectadores y que esta vez llegó de la mano de talentos que debutaron en la compañía.
La producción lleva de nueva la firma de la directora. julia taymorganadora del premio Tony por 'El rey león', y cuya imaginación visual ha convertido esta 'Flauta mágica', interpretada en inglés, en un clasico contemporaneo de la casa.
Un medio camino entre teatro de sombras, marionetas monumentales y un colorido exuberantesu puesta en escena transforma el foso y el telón en un universo donde lo clásico convive sin esfuerzo con lo fantástico.
Criaturas suspendidas en el aire, vestuarios que se expanden como abanicos y un diseño de luces que dibuja atmósferas cambiantes hacen que la historia -se condensa la obra original en un formato ágil que conserva los momentos musicales más celebrados- avanza como un sueño cuidadosamente coreografiado.
Debut como directora en el Met
Sin perderla esencia mozartianacon su característico humor, ternura y sentido moral, la adaptación acelerada el ritmo sin que el espectador sienta que falta nada esencial.
Para muchos niños y adultos que se estrenan en la ópera, esta propuesta está pensada como contacto cebador accesible con un género que a menudo intimida, pero que aquí se presenta con una vocación inequívocamente acogedora.
La conductora alemana de ascendencia japonesa. Erin Yashima hizo su debut hoy como director musical en el Met, poniendo su batuta al servicio de una trama clásica, en la que el príncipe tamino (Joshua Blue), tras ser rescatado por tres misteriosas damas, debe salvar a Pamina (Erin Morley) para la Reina de la Noche, interpretada por la soprano rusa Aigul Khismatullina, que brilló con su agudo dominio vocal y una presencia escénica que levantó los aplausos del público.
En la aventura, Tamino se cruza con Papageno (Joshua Hopkins) un pajarero ingenuo y entrañable que aporta humor y calidez a la historia. Pero las apariencias engañan, y Sarastro -interpretado por el chino Zhengyibaiotro debutante esta noche-, que había señalado por la Reina como un tirano, emerge como una figura de sabiduría que guía a los protagonistas en su viaje de iniciación.
En este equilibrio entre lo mágico y lo moral, la obra ofrece una reflexión ligera pero efectiva sobre la búsqueda de la verdad y la fraternidad, con una adaptación ideal tanto para quienes quieren iniciarse en la ópera como para los aficionados de largo recorrido.
La ópera podrá verse en varias funciones hasta el 3 de enero en la Gran Manzana del Ópera Metque también organiza el día 14 de este mes la 'Casa abierta de vacaciones', una jornada en la que niños y familias pueden participar en talleres musicales, charlas breves y demostraciones preparadas por su personal artístico.
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