El alto comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos pidió al régimen de Irán que ponga fin de inmediato a la represión contra los manifestantes, tras semanas de protestas masivas en el país. La declaración se realizó durante una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos, convocada ante la gravedad de los hechos denunciados.
Durante el encuentro, se expresó una profunda preocupación por las detenciones masivas, el uso excesivo de la fuerza y la situación de millas de personas arrestadas. Representantes internacionales denunciaron la existencia de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y un elevado número de víctimas, entre ellas menores de edad.
Expertos en derechos humanos calificaron los acontecimientos recientes como uno de los episodios de violencia más graves de la historia contemporánea del país y reclamaron la creación de mecanismos internacionales para investigar y juzgar a los responsables de las violaciones cometidas.
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Según los datos presentados, las protestas han dejado millas de muertos y heridos. Las autoridades iraníes, por su parte, rechazaron las acusaciones y atribuyeron las manifestaciones a la acción de grupos violentos apoyados desde el exterior, cuestionando la legitimidad de la sesión del organismo internacional.
El Consejo de Derechos Humanos aprobó una resolución que exige el cese inmediato de la violencia, la prohibición de la tortura y las ejecuciones extrajudiciales, así como garantías de juicios justos en tribunales independientes. El texto también reclama que no se aplica la pena de muerte por delitos cometidos por menores ni por cargos que no constituyen crímenes graves según el derecho internacional.
Asimismo, se decidió prorrogar el mandato de la misión internacional encargada de investigar las violaciones de derechos humanos en Irán, con el objetivo de documentar los abusos y avanzar en la rendición de cuentas.



