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Los principales centros comerciales de Bávaro, Punta Cana y Cap Cana funcionan bajo una lógica muy distinta a la de Santo Domingo u otras grandes ciudades. Aquí prima la proximidad: qué tengo cerca, qué puedo resolver sin recorrer kilómetros. Aunque suene obvio, en la práctica no siempre lo es, y ese detalle define el éxito o el estancamiento de muchos proyectos comerciales en la zona.
BlueMall Punta Cana concentra la mayor cantidad de marcas de lujo y renombre internacional. Sin embargo, no es el centro comercial con mayor tráfico, tampoco es el que más usan los locales. Su estrategia inteligente de captar turistas directamente desde los hoteles, ofreciéndoles transporte gratuito hace que las marcas tengan un buen boleto promedio también, deja poco margen para el público local, que suele comprar en línea, en Santo Domingo o esperar temporadas de ofertas. Comprar un Dolce & Gabbana de US$800 o un short de baño en vilebrequin de US$350 no es una práctica habitual para los locales, ni siquiera entre los sectores de mayor poder adquisitivo del destino.
Downtown Mall, por su parte, registra un tráfico diario envidiable, estimado en unas 17,000 personas antes de la apertura de Bravo. No obstante, ese flujo no siempre se traduce en ventas, ni siquiera en su patio de comidas. Muchos visitantes ingresan exclusivamente a Jumbo oa Body Shop. Desde la llegada de Bravo, con propuestas como El Arca, Smart Fit y próximamente Sweet Frog, el tráfico de Downtown se ha visto fragmentado. A esto se suma el caos vehicular del semáforo, que al menos tres horarios del día se vuelve prácticamente intransitable. Aunque Verón cuenta con una vía directa desde la Barceló, la saturación ha hecho que marcas replanteen su estrategia, como es el caso de Gold’s Gym Punta Cana en la Barceló o incluso Olé Pueblo Bávaro, que, aunque mantiene buen tráfico y tickets constantes, no figura entre el top3 de supermercados de mayor volumen de ventas en monto global, en parte por la competencia directa de tiendas chinas cercanas con precios con considerable más bajos.
Merca Jumbo llegó a Plaza Velero, frente al residencial del mismo nombre, una zona que apenas cuenta con unas 40 casas y seis edificios de cuatro niveles. La inversión, desde una mirada externa, genera interrogantes sobre los criterios de ubicación. No obstante, el supermercado destaca por su propuesta visual: una línea gráfica impecable y uno de los ejercicios de visual merchandising más creativos del mercado local. Paralelamente, se construye otra Merca Jumbo cerca del cruce de Verón, en la entrada de Serena Village, casi cadena frente a Zaglul, una regional con presencia en San Pedro, Higüey y El Seibo. Esta ubicación parece más alineada con el mercado, especialmente para las clases sociales C y D, que viven cerca o se conectan fácilmente por esa vía.
Olé avanza con una nueva sucursal en el semáforo de Friusa, frente a la plaza que alberga marcas como Taco Bell, KFC y Jade Teriyaki. Friusa, una zona de alto volumen y densidad, carecía de un supermercado masivo competitivo. Iberia, de carácter regional, presenta importantes oportunidades de mejora. Olé Friusa se perfila con una ubicación más estratégica y estará acompañado por Ferretería El Detallista, una cadena con sede en La Romana, fuerte en marcas propias y productos del sector construcción. El reto será comprender un mercado complejo y distinto al de Verón profundo, donde ya operan.
Sirena Market Vista Cana destaca por tener, probablemente, la fachada más imponente de toda la cadena. Abró el 16 de diciembre en La Nube, el centro comercial de Vista Cana, con una propuesta innovadora y altamente tecnológica, que permite incluso pagos sin asistencia humana. Con cerca de 5,000 residentes que pasan a diario frente a sus puertas y el flujo constante generado por Ashton School, se posiciona como uno de los formatos más modernos del país.
Supermercado Nacional, aunque sigue siendo una marca querida y sólida, parece haber quedado pequeño para Punta Cana Village y Cap Cana. A pesar de su remodelación, los problemas de parqueo; Diseñado para una Punta Cana desde hace décadas, hoy resultan evidentes. Con más de 200.000 habitantes en la zona, la experiencia de compra se vuelve un reto: encontrar estacionamiento, productos básicos o disponibilidad constante. La creciente competencia ha obligado a Nacional a centrarse más en su clientela de cercanía.
Hoy, Bávaro, Punta Cana, Verón, Vista Cana y Cap Cana avanzan, cada vez con mayor claridad, hacia la consolidación de una ciudad compartida por dominicanos y extranjeros. Una ciudad que ya no vive solo del turismo, sino del día a día de quienes la habitan. El gran desafío será acompañar ese crecimiento con más vías de acceso, mejor planificación urbana y una visión coordinada entre el sector público y el privado, para que el desarrollo no se convierta en caos, sino en calidad de vida.



