Los CEO tecnológicos están de gira, y apuntan hacia el este. Hace unos días, Lisa Su, mandamás de AMD, fue a visitar Samsung por primera vez. El resultado es un contrato para que la surcoreana fabrique la memoria de última generación para la plataforma de IA de la estadounidense. Por su parte, Tim Cook, CEO de Apple, estuvo de viaje por China. Y, tras todas las presiones de Donald Trump para que Apple fabrique en Estados Unidos, Cook tiene clara una cosa.
China es la base de Apple.
Lo mejorcito. créeme. Tim Cook ha trascendido. Aunque parece que le queda poco en el cargo (en algún momento tendrá que jubilarse y John Ternus apunta a ser el sucesor), Cook se ha convertido en una figura casi política. Así lo demuestra en sus viajes por otros países o en el propio Estados Unidos. Su viaje a China ha constado de varias fases. Primero visitó la Apple Store de Taikoo Li, pero el plato fuerte fue el viaje a Pekín para reunirse con el Ministro de Comercio.
Uno de los puntos de la reunión fue la relación bilateral entre ambos. Porque Apple es un cliente enorme para la industria tecnológica china, pero China también es un valor seguro para Apple. Tanto que, como recoge el portal estatal Xinhua, Cook afirmó que “China es la base de producción más importante para Apple, así como su principal fuente en la cadena de suministro”.
La presión de China. La visita se ha producido en un momento en el que las cosas están como están entre China y Estados Unidos, pero también con Apple. Los detalles de la guerra comercial y tecnológica entre las potencias es algo que hemos cubrimos casi a diario, pero con Apple también hay un lío montado debido a las comisiones en la App Store.
China ha exigido a Apple una mayor flexibilidad en las restricciones de la tienda y la respuesta de Apple es una rebaja de la comisión del 30% al 25%. Es dar sólo un poquito su brazo a torcer y una muestra de buena voluntad por parte de Apple, pero China sigue pidiendo que aflojen el control sobre la App Store, lo que se traduce en permitir más opciones de pago de terceros para cortar lo que consideran como un monopolio. Vamos, que Apple, a ojos de los reguladores chinos, sigue teniendo tarea.
Y la presión de casa. Pero a la vez que se da la visita de Cook a China y se declara que es la gran base de la compañía, algo se está moviendo. Por un lado, India quiere convertirse en la nueva China, y en 2025 Apple consiguió un hito: que uno de cada cuatro iPhones se ensambla en India. No es lo mismo ensamblar que fabricar, donde China sigue llevando la voz cantante. Y Estados Unidos quiere dar la vuelta a la tortilla.
Dentro de sus políticas proteccionistas, el gobierno de Donald Trump está intentando que sus tecnológicas crean valor en el suelo patriótico. El rescate milmillonario de Intel fue una muestra de hasta qué punto EEUU quiere que su tecnología se fabrique en su territorio y lo cierto es que está dando frutos. Apple o NVIDIA ya tienen algunos encargos para Intel, pero esos incentivos también están propiciando que sean empresas extranjeras como SK Hynix, Samsung o, sobre todo, TSMC las que están comiendo terreno a las estadounidenses en su terreno.
Muchos millones en juego. Pero pese a las demandas y exigencias, poderoso caballero es don dinero, y China es un mercado enorme y con un gran potencial. Es evidente que podemos pensar eso de “qué va a decir Cook en China, que es maravillosa, claro”, pero no hay que olvidar que se trata de una empresa que, como todas, busca los mayores beneficios. Y China no sólo tiene la capacidad de cumplir las necesidades de Apple en cuanto a fabricación de dispositivos: es un mercado a explotar.
Hace unas semanas nos hicimos eco de cómo las ventas de la compañía marcaban el mejor cuarto desde el primero de 2022, poniendo fin a años de caídas en territorio chino (donde Huawei ha ido reapareciendo con fuerza), pero no es sólo Apple la que está persiguiendo entrar en China. NVIDIA se ha tirado meses presionando a su gobierno para que les dejara vender los H200 en China. Jensen Huang, CEO de NVIDIA, comentó que el pastel chino es uno de 50.000 millones de dólares y pidió públicamente al gobierno estadounidense que se dejara de celos y comenzara a colaborar en nombre del capitalismo.
Un mensaje similar ha tenido Cook en su viaje a China, uno respaldado por Li Qiang, primer ministro de China que apuntó que si se politizan los temas industriales, se convierte “la cadena de suministro en un arma, sólo aumentarán los costos para las empresas y se debilitará el impulso del desarrollo”. Al final, han ido a pinchar donde duele: al bolsillo.
Imágenes | Tessa Bury
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