LONDRES.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trumpafirmó en una entrevista con el diario británico El telégrafo que no descarta retirar a su país de la OTANa la que volvió a describir como “un tigre de papel”.
"Nunca me emocionó la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel, y Vladímir Putin también lo sabe”, declaró el mandatario, reforzando su postura crítica hacia la alianza militar.
Reacciones en Europa
Las declaraciones provocaron una rápida respuesta del primer ministro británico, Keir Starmerquien defendió la vigencia del bloque: “La OTAN sigue siendo la alianza militar más efectiva que el mundo haya visto”. Además, subrayó que el Reino Unido continuará defendiendo sus intereses “pese al ruido”.
Por su parte, la Comisión Europea reafirmó la importancia de los vínculos de seguridad entre Europa y Estados Unidos, destacando la cooperación estratégica como pilar clave para la estabilidad internacional.
Críticas y tensiones internas
Trump profundizó sus críticas al recordar la participación estadounidense en conflictos internacionales. "Estuvimos automáticamente, incluyendo la guerra en Ucrania. Ucrania no era problema nuestro. Fue una prueba, y estuvimos ahí… pero ellos no estuvieron por nosotros", afirmó.
El mandatario también expresó frustración por la falta de apoyo tras recientes tensiones en Medio Oriente: "No solo no estuve ahí, lo que fue difícil de creer. Pensé que iba a ser automático", añadió.
Postura alineada con Rubio
Las declaraciones del presidente coinciden con las del secretario de Estado, marcorubioquien recientemente cuestionó el valor del acuerdo atlántico en una entrevista con noticias del zorro.
"Tras este conflicto vamos a reexaminar nuestra relación con la OTAN. Si solo sirve para defender a Europa, pero no responde cuando Estados Unidos lo necesita, no es un buen acuerdo", advirtió Rubio.
Trump, al ser consultado, aseguró sentirse “contento” con estas declaraciones, evidenciando una línea política coherente dentro de su administración.
División entre aliados
El trasfondo de estas tensiones radica en la reacción de varios países europeos ante el conflicto con Irán. Algunos, como España, limitaron el uso de sus bases militares y espacio aéreo, mientras que otros, como el Reino Unido, permitieron operaciones bajo condiciones estrictamente defensivas.
Este escenario ha profundizado las diferencias dentro de la OTAN, reavivando el debate sobre el compromiso mutuo y el futuro de la alianza más importante del mundo occidental.


