El representante permanente de Israel ante la ONU, Danny Danon. Foto/fuente externa
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NACIONES UNIDAS.– Israel dejó claro que el alto el fuego acordado con el Líbano no implica una retirada ni una relajación de su postura militar. El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, advirtió este jueves que su país actuará con firmeza si percibe cualquier riesgo durante los diez días de tregua pactados.
"Si nos sentimos amenazados, reaccionaremos. No nos vamos a ir a ninguna parte. Mantenemos nuestras posiciones", declaró el diplomático ante periodistas, poco antes de ingresar a una sesión del Consejo de Seguridad.
El acuerdo de cese al fuego, anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se concretó tras reuniones celebradas en Washington entre representantes de ambos países. Sin embargo, desde Israel han insistido en que la medida no implica concesiones estratégicas.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó que el Ejército mantendrá presencia en el sur del Líbano durante la tregua, estableciendo una franja de seguridad de hasta 10 kilómetros de profundidad. Según afirmó, esta zona será “más fuerte, más controlable y más sólida” que cualquier dispositivo anterior.
Desde el lado libanés, la milicia chií Hizbulá reaccionó con cautela. En un comunicado, advirtió que el alto el fuego debe aplicarse en todo el territorio sin permitir “libertad de movimiento” a las fuerzas israelíes, dejando entrever su rechazo a la permanencia militar en suelo libanés.
En paralelo, Danon criticó duramente al secretario general de la ONU, António Guterres, por declaraciones en las que equiparó las acciones de Israel y Hizbulá como factores desestabilizadores en el Líbano. “Es sencillamente falso”, sostuvo el embajador, quien acusó al funcionario internacional de tergiversar la realidad y exigió una rectificación pública.
El conflicto se remonta al 2 de marzo, cuando Israel lanzó una ofensiva contra Hizbulá, grupo respaldado históricamente por Irán. La escalada se produjo tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero que derivó en la muerte del líder supremo iraní, desencadenando una crisis regional de gran magnitud.
Las consecuencias humanitarias han sido severas. Según cifras oficiales libanesas, más de 2,100 personas han muerto en las últimas seis semanas, incluidos al menos 172 niños. Los heridos superan los 7.000, mientras que más de 1,3 millones de personas han sido desplazadas por la violencia.
Pese al acuerdo temporal, las tensiones siguen latentes y el equilibrio en la zona continúa siendo frágil.


