Washington, DC, 11 de febrero de 2026 (OPS) — La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una alerta epidemiológica tras un aumento sostenido de casos de chikungunya en varios países de las Américas desde finales de 2025 y principios de 2026. La alerta también destaca el resurgimiento de la transmisión local en áreas que no habían reportado circulación del virus en varios años.
Si bien esta tendencia es consistente con los patrones esperados en áreas donde la Aedes aegypti Si el mosquito vector está presente, factores ambientales como las temperaturas extremas favorecen la reproducción del mosquito. La persistencia del virus en zonas endémicas, junto con la circulación de los genotipos asiático y oriental, central y sudafricano (ECSA), subraya la necesidad de una vigilancia sensible y una respuesta oportuna.
“El chikungunya se extendió por América en 2013 y, después de años de baja transmisión, ahora estamos observando un resurgimiento, particularmente en la Zona Intertropical, donde Aedes aegypti está presente", dijo Sylvain Aldighieri, Director de Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles de la OPS. "El propósito de esta alerta es garantizar que los trabajadores de la salud y los gobiernos estén preparados para posibles brotes y puedan planificar campañas de información pública".
La OPS recomienda que los países fortalezcan la vigilancia epidemiológica y de laboratorio para detectar casos y brotes temprano, garanticen un manejo clínico adecuado –especialmente para grupos vulnerables como mujeres embarazadas, niños menores de 1 año, adultos mayores y personas con problemas de salud subyacentes– e intensifiquen las acciones de manejo integrado de vectores, incluida la eliminación de los criaderos de mosquitos.
Acerca del chikungunya
Chikungunya es un virus transmitido por Aedes aegypti y potencialmente Aedes albopictus mosquitos, que también transmiten el dengue, el Zika y otros arbovirus. La infección puede causar fiebre alta y dolor articular intenso, a menudo debilitante, junto con dolor muscular, dolor de cabeza, fatiga, náuseas y sarpullido. Otros síntomas no articulares pueden variar de leves a graves, con mayor riesgo en niños menores de 1 año, adultos mayores, personas con problemas de salud subyacentes y mujeres embarazadas.
El chikungunya también puede causar dolor crónico en las articulaciones, que puede durar desde semanas hasta varios meses en aproximadamente el 60% de los casos. No existe un tratamiento antiviral específico; los síntomas agudos se tratan con analgésicos y antipiréticos. Los profesionales de la salud deben evaluar a los pacientes de alto riesgo para determinar su posible hospitalización y seguimiento para prevenir complicaciones graves y muertes.
Situación regional y global
A nivel mundial, entre el 1 de enero y el 10 de diciembre de 2025, se notificaron un total de 502.264 casos de chikungunya, incluidos 208.335 casos confirmados y 186 muertes, en 41 países y territorios. En las Américas se reportaron 313.132 casos, de los cuales 113.926 fueron confirmados, incluidas 170 muertes en 18 países y un territorio durante 2025.
A nivel regional, el total de casos disminuyó en comparación con 2024. Sin embargo, varios países de América del Sur y el Caribe han informado aumentos en áreas específicas. Desde finales de 2025, se han observado aumentos sostenidos en múltiples países y territorios, incluido el restablecimiento de la transmisión local en lugares que habían estado libres del virus durante años. En Guyana, Guayana Francesa y Surinam, las detecciones en 2025 y 2026 indican la reanudación de la transmisión después de una década sin casos notificados.
El análisis genómico en las Américas muestra circulación del genotipo ECSA, sin detección de la mutación A226V asociada con una mayor transmisibilidad por Aedes albopictus. La persistencia del virus en áreas endémicas y su reaparición en territorios previamente libres del virus resalta la necesidad de una vigilancia integrada y medidas preventivas continuas.
Recomendaciones clave
La OPS recomienda que el personal de salud incluya el chikungunya en el diagnóstico diferencial de fiebre y sarpullido, junto con el sarampión y otros arbovirus. Los establecimientos de salud deben garantizar que el personal esté capacitado y equipado para un diagnóstico, clasificación y tratamiento precisos.
Se recomienda a los equipos de control de vectores que intensifiquen sus esfuerzos para eliminar los criaderos de mosquitos en las zonas donde se notifican casos, incluso dentro y alrededor de los centros de salud que tratan a pacientes con chikungunya y otras enfermedades arbovirales.
Se alienta al público a utilizar repelentes, mosquiteros y ropa que cubra brazos y piernas; evitar la exposición a los mosquitos en zonas con transmisión activa (especialmente al amanecer y al anochecer); y garantizar el descanso y la atención domiciliaria de los pacientes con chikungunya debajo de los mosquiteros para evitar picaduras y una mayor transmisión. También es esencial la participación de la comunidad en la eliminación de los criaderos de mosquitos mediante medidas sencillas, como vaciar, tapar o desechar los recipientes que recogen agua.
Estas recomendaciones se alinean con alertas y directrices anteriores de la OPS para el manejo y tratamiento clínico del dengue, chikungunya y Zika. La OPS continuará monitoreando la situación y brindando apoyo técnico a los países para fortalecer la vigilancia, la atención al paciente y el manejo de vectores para mitigar el impacto de estas enfermedades en la región.


