Santo Domingo.- La Presa de Hatilloel embalse de agua dulce mas grande del caribeenfrenta crecientes amenazas debido a múltiples focos de contaminación en la cuenca hidrográfica que la alimentaproducto de diversas actividades humanas que afectan ríos, montañas y comunidades cercanas.
Durante varias semanas, el equipo de El Informe con Alicia Ortega recorrió distintos puntos de la cuenca para documentar qué ocurre antes de que el agua llegue al embalse. La investigación revela que agricultura intensiva, uso inadecuado de fertilizantes, vertederos improvisados, aguas residuales y remanentes de actividad minera impactan directamente las fuentes que nutren la presa.
Un sistema hídrico vital para el país.
La Presa de Hatillo fue construido entre 1977 y 1984 sobre el río yunael más largo de la República Dominicana. Su cuenca hidrográfica abarca más de 5,200 kilómetros cuadrados.
El principal afluente del embalse es el río yunaque a su vez recoge aguas de otros ríos y cañadas, como el río Yuboael caño de los arroces y Masipedro. Sin embargo, activistas ambientales advierten que muchos de estos afluentes presentan distintos niveles de contaminación.
El abogado y ambientalista Alfonso Fermínquien trabaja junto a la Comunidad Ecológica de Monseñor Nouel y la Pastoral Ecológica de la Diócesis de La Vegaseñala que las amenazas comienzan en la parte alta de la cuenca.
Agricultura en zonas montañosas
Uno de los focos identificados se encuentra en la cuenca alta del rio tireoespecíficamente en las comunidades Cruz de Coabá y El Paraguayes Constanza.
el Valle de Constanzareconocida como una zona clave para la producción de vegetales y frutas, ha experimentado una expansión agrícola que alcanza zonas montañosas.
Sin embargo, la Ley General de Medio Ambienteen su artículo 122, prohíbe el trabajo intensivo en suelos con pendientes iguales o superiores al 60 %permitiendo únicamente plantaciones permanentes de arbustos frutales y árboles maderables.
A pesar de esta normativa, en Cruz de Coabá la vegetación natural ha sido sustituida por parcelas agrícolas que se extienden montaña arriba.
El ingeniero agrónomo y agricultor Julio Cesar Quezada explicó que históricamente las autoridades han intentado impulsar planes de reforestación, pero considera que las acciones han sido insuficientes.
También admitió que los agricultores no siempre han respetado el eespacio natural del río ni las áreas más vulnerables a la erosión.
Fertilizantes y escorrentía hacia los ríos
Otro problema identificado es el uso de gallinaza como fertilizante. Este abono orgánico, elaborado a partir de estiercol de polloes más económico que los fertilizantes tradicionales, pero su aplicación sin control puede generar contaminación.
Según especialistas citados en el reportaje, cuando la gallinaza se aplica fresca o sin criterios adecuados de manejo del suelo, la lluvia puede arrastrarla hacia los ríospresentando virus y bacterias que afecta a animales y seres humanos, además de generar malos olores y proliferación de insectos.
Las corrientes arrastran estos residuos hacia el rio tireocuyas aguas desembocan luego en el río blanco y posteriormente en el río yunacreando lo que ambientalistas describen como un amplio corredor de contaminación hacia la presa.
Vertederos y aguas residuales en comunidades
Más de 60 kilómetros de la zona montañosa se encuentra Villa Liberacióndonde los residentes denuncian otro problema ambiental: un vertedero improvisado a orillas del río Yuna.
Nayeli Montilla, residente de la comunidad desde hace más de diez años, afirma que los habitantes han realizado operativos de limpieza con apoyo de autoridades locales, pero la acumulación de basura continúa.
Según explicó, muchas personas provenientes de otros lugares llegan al área para arrojar desechoslo que ha generado preocupación por los posibles efectos en la salud de los residentes, incluidos niños y adultos mayores.
A esto se suma que las aguas cloacales de la comunidad se desembocan directamente en el río Yuna sin ningún tipo de tratamientolo que agrava la contaminación del caudal.
Huellas de la minería y extracción de materiales.
El reportaje también documenta contaminación procedente del Caño de los Arroces y otras cañadasque arrastran sedimentos desde antiguos frentes mineros asociados a Falconbridgelos cuales quedaron sin cobertura vegetal tras el cese de operaciones.
Ambientalistas sostienen que no se realizaron las remediaciones ambientales correspondientesni se tiene conocimiento de exigencias por parte del Estado para su cumplimiento.
La Ley de Medio Ambienteen su artículo 162, establece que las empresas mineras deben rehabilitar las áreas degradadas por sus actividadesasí como los ecosistemas vinculados que resultan afectados.
A estos problemas se suman las extracciones masivas de materiales del río Yunauna práctica que, según ambientalistas, genera fuertes perturbaciones en el cauce.
Un sistema bajo presión
Las investigaciones del programa concluyen que la Presa de Hatillo enfrenta presiones ambientales desde múltiples puntos de su cuencadesde las montañas de Constanza hasta comunidades ubicadas decenas de kilómetros río abajo.
- Cada uno de estos factores deforestación, prácticas agrícolas inadecuadas, vertederos, aguas residuales y remanentes de minería termina convergiendo en los ríos que alimentan el mayor embalse de agua dulce del Caribe.


