Entrevista a Pablo Durán, Asesor Regional en Salud Perinatal y Neonatal de la OPS
Washington, DC, 3 de marzo de 2026 (OPS) – Hoy se celebra el Día Mundial de los Defectos Congénitos, una oportunidad para crear conciencia sobre un grupo de condiciones que siguen siendo una de las principales causas de mortalidad neonatal y discapacidad infantil en la Región de las Américas. Aunque muchos pueden prevenirse o tratarse, miles de familias cada año enfrentan diagnósticos que requieren atención especializada, seguimiento continuo y apoyo integral.
Bajo el tema de este año, “Cada viaje importa”, destacamos que estas condiciones afectan no solo a quienes nacen con ellas, sino también a sus familias y comunidades, y subrayamos la importancia de fortalecer la prevención y el acceso oportuno a servicios de salud de calidad.
En esta entrevista, Pablo DuránAsesora Regional en Salud Perinatal y Neonatal de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), comparte reflexiones sobre los desafíos persistentes, las intervenciones que han mostrado mayor impacto en la región y las acciones necesarias para reducir el impacto de los defectos congénitos a través de un enfoque no estigmatizador y basado en la equidad.
Pablo Durán, Asesor Regional en Salud Perinatal y Neonatal de la OPS.
¿Por qué los defectos congénitos siguen siendo una de las principales causas de mortalidad neonatal en las Américas, a pesar de los avances en la salud infantil?
Si bien la Región de las Américas ha logrado avances significativos en la reducción de la mortalidad neonatal (de 12,9 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 2000 a 7,1 en 2023, según datos de la OPS y la ONU), las muertes por malformaciones congénitas no han disminuido al mismo ritmo.
Hoy sabemos que más de 20.000 recién nacidos mueren cada año por defectos congénitos en la Región, y que casi el 22% de las muertes en el primer mes de vida están asociadas a estas condiciones. A medida que ganamos control sobre otras causas prevenibles, como infecciones o complicaciones durante el parto, las anomalías congénitas representan una proporción relativa mayor de la mortalidad neonatal.
¿Qué explica esta brecha?
La brecha puede explicarse por varios factores. Las intervenciones que redujeron otras causas de mortalidad neonatal e infantil (como mejoras en el estado nutricional, control de infecciones, atención prenatal y del parto y vacunación) son acciones específicas, relativamente simples y rentables.
Por el contrario, prevenir y abordar los defectos congénitos requiere intervenciones más complejas y sostenidas a lo largo de toda la vida: antes del embarazo, durante la gestación y después del nacimiento. Implica acciones relacionadas con la salud, la nutrición, el medio ambiente y el acceso a servicios especializados.
Además, persisten desigualdades en el acceso a la prevención, el diagnóstico temprano y la atención especializada. También seguimos enfrentando desafíos en los sistemas de vigilancia, lo que dificulta medir completamente el problema y diseñar respuestas más precisas. Muchas de estas afecciones tienen causas múltiples (y en algunos casos desconocidas), lo que hace que la prevención y la reducción sean más complejas.
¿Cuáles son las causas más comunes de defectos de nacimiento en nuestra región y cuáles se pueden prevenir?
Las causas son múltiples. Incluyen factores genéticos, deficiencias nutricionales (como la falta de ácido fólico), infecciones durante el embarazo como la rubéola y el virus del Zika, así como exposiciones ambientales.
No todos se pueden prevenir, pero un número importante se puede evitar o mitigar mediante intervenciones eficaces de salud pública, especialmente las relacionadas con una nutrición adecuada, la vacunación y la prevención de infecciones durante el embarazo.
Por eso es fundamental fortalecer el acceso y la atención de calidad antes y durante el embarazo. La prevención comienza incluso antes de la concepción, con información, planificación familiar y controles de salud adecuados que permitan actuar tempranamente.
¿Qué intervenciones de salud pública han mostrado el mayor impacto en la prevención?
Entre las intervenciones con mayor evidencia de impacto se encuentra la fortificación de alimentos con ácido fólico, que se ha demostrado que reduce significativamente los defectos congénitos del sistema nervioso central, y la vacunación contra la rubéola, que previene el síndrome de rubéola congénita.
Estas medidas, junto con los sistemas de vigilancia, detección y registro epidemiológicos, y el fortalecimiento de los sistemas de salud, son pilares fundamentales para reducir la carga de estas afecciones.
La OPS ha desarrollado el Repositorio de Defectos Congénitos para las Américas. ¿Cómo puede esta herramienta mejorar las políticas públicas y la toma de decisiones?
El Repositorio consolida datos reportados por los sistemas nacionales de vigilancia en América Latina y el Caribe, muchos de los cuales tienen décadas de experiencia en el seguimiento de defectos congénitos. Hoy en día, más de 15 países cuentan con programas de vigilancia, con distintos niveles de cobertura, y otros están avanzando con el apoyo técnico de la OPS.
Esta herramienta mejora la comparabilidad entre países, ayuda a identificar tendencias y brechas y fortalece la toma de decisiones basada en evidencia. Disponer de información oportuna y de alta calidad es esencial para orientar la asignación de recursos, planificar servicios y priorizar las intervenciones, especialmente para afecciones que pueden tratarse después del nacimiento, como ciertos defectos cardíacos congénitos o trastornos neurometabólicos.
¿Qué más está haciendo la OPS para ayudar a los Estados Miembros a mejorar la atención y los servicios?
La OPS también apoya a los países generando evidencia, brindando cooperación técnica y capacitación, y ayudando en el desarrollo de políticas públicas dirigidas a la prevención, la detección temprana y la atención integral.
Muchas de estas acciones no requieren intervenciones complejas o costosas. Se pueden lograr avances significativos a través de la atención primaria de salud, particularmente en la atención previa a la concepción y la atención prenatal, y aquí es donde la OPS trabaja en estrecha colaboración con los países.
También promovemos un enfoque integral que combina prevención, diagnóstico oportuno, acceso a tratamiento especializado y seguimiento continuo, con énfasis en la equidad y sin estigmatización. Porque detrás de cada diagnóstico hay una familia que necesita apoyo y servicios de calidad.
¿Qué lecciones dejó la epidemia de Zika de 2016-2017 con respecto a la vigilancia y la respuesta a los defectos congénitos?
La epidemia de Zika puso de relieve la importancia de contar con sistemas de vigilancia coordinados capaces de detectar aumentos inusuales de anomalías congénitas específicas en una etapa temprana. También subrayó la necesidad de integrar la vigilancia epidemiológica con la atención clínica y el seguimiento a largo plazo de los niños afectados, reforzando un enfoque a lo largo de la vida.
Sobre todo, dejó claro que la prevención de defectos congénitos relacionados con enfermedades infecciosas (en particular aquellas transmitidas por vectores como los mosquitos) requiere enfoques integrales que incluyan vigilancia y respuesta desde perspectivas entomológicas, de laboratorio, clínicas y comunitarias.
¿Cuáles son los desafíos en América Latina y el Caribe para la detección temprana y el tamizaje neonatal?
Aún persisten desafíos importantes en términos de cobertura, calidad y equidad en el acceso al tamizaje neonatal y al diagnóstico temprano. Las brechas sociales, económicas y geográficas influyen directamente en la oportunidad del diagnóstico y la continuidad de la atención.
Ampliar la cobertura de detección y garantizar el acceso a servicios especializados siguen siendo prioridades. También es fundamental adoptar una perspectiva integral: abordar los factores ambientales, fortalecer la prevención antes y durante el embarazo y garantizar redes de servicios que permitan el diagnóstico prenatal, la derivación oportuna y la respuesta rápida a afecciones como los defectos cardíacos congénitos o la espina bífida.
El tema de este año es "Cada viaje importa". ¿Qué mensaje clave le gustaría compartir con las familias, los equipos de salud y los tomadores de decisiones?
El mensaje es claro: cada niño, cada familia y cada trayectoria de vida merece apoyo, respeto y acceso a servicios de calidad. Reducir el impacto de los defectos congénitos significa avanzar en la prevención, la detección temprana y la atención integral, con un enfoque basado en la equidad y no estigmatizante. Cada viaje importa porque detrás de cada diagnóstico hay una historia que merece ser respaldada a través de políticas públicas sólidas, sistemas de salud fortalecidos y un compromiso sostenido.


