EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – La Diócesis Stella Maris clausuró este viernes el Año Jubilar 2025 “Peregrinos de Esperanza” con una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral Stella Maris, presidida por su obispo, monseñor Manuel Antonio Ruiz, quien destacó que, aunque concluya el jubileo, la misión evangelizadora y la misericordia de Dios permanecen abiertas de manera permanente.
La jornada comenzó con una peregrinación desde la sede del obispado hasta la Catedral Stella Maris, encabezada por monseñor Ruiz, acompañada por vicarios, arciprestes, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y laicos, junto al Pueblo de Dios, como signo visible de una Iglesia que camina unida.
A su llegada al templo, el obispo realizó la aspersión en la Puerta Santa, bendiciendo a los fieles y al clero, gesto que marcó espiritualmente el cierre del Año Jubilar en la diócesis.
Durante su homilía, monseñor Manuel Antonio Ruiz afirmó que el cierre de la Puerta Santa no representa el fin del jubileo, sino el inicio de un compromiso permanente con la esperanza cristiana. Señaló que la puerta de la misericordia de Dios “no se cierra nunca” y que, a través de Jesucristo, el cielo permanece abierto para la humanidad.
El obispo exhortó a sacerdotes, religiosos y laicos a renovar su compromiso bautismal ya asumir el llamado a ser “luz del mundo”, llevando esperanza a las comunidades, a los espacios de trabajo ya la vida cotidiana, incluyendo las redes sociales. Asimismo, resaltó que cada parroquia debe convertirse en un faro de fe y alegría para su entorno.
Monseñor Ruiz subrayó que el Año Jubilar dejó frutos significativos para la Iglesia local, destacando el nacimiento y consolidación de la Diócesis Stella Maris como uno de los grandes dones de este tiempo de gracia, e invitó a continuar fortaleciendo su crecimiento pastoral y misionero.
Al finalizar la celebración, el reverendo padre Alejandro Valera, vicario general, ofreció palabras de agradecimiento a todos los que hicieron posible el desarrollo del Año Jubilar, reconociendo la entrega del clero y del laicado durante este tiempo especial para la diócesis.
La clausura concluyó con un renovado envío misionero, reafirmando que el cierre del Año Jubilar marca el inicio de una nueva etapa pastoral, en la que la Diócesis Stella Maris está llamada a seguir anunciando la esperanza, manteniendo abiertas las puertas de la Iglesia y acogiendo a todos aquellos que deseen acercarse a la fe.


