Santo Domingo. – América Latina aún enfrenta grandes retos en materia de desigualdadespecialmente por el “aumento sin control” de la riqueza de los multimillonarios. La República Dominicana no escapa a esta realidad, donde el 1% de los más ricos -100 mil personas-, concentra ingresos equivalentes a los de 8 millones de personas.
La afirmación corresponde a la economista e investigadora de Oxfam, Rosa Cañetequien lamentó que este crecimiento económico no se refleja de igual manera en la reducción de la pobrezalo que agrava la disparidad social.
“¿Cómo es posible que el ritmo al que crece la concentración de riqueza es tan alto y que eso no tenga un ritmo similarpor ejemplo, ¿en la reducción de la pobreza?”, se cuestionó la economista al presentar el informe “Riqueza sin control, democracia en riesgo”durante una entrevista en el programa El Día, transmitido por Telesistema.
Cañete indicó que en la región todavía hay 160 millones de personas es situación de pobreza monetariaes decir, que ni siquiera cuentan con ingresos para poder tener una vida digna. Mientras, que unos 62 millones viven en extrema pobreza y apenas logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
De acuerdo con la economista, esta situación genera una polarización intolerable socialmenteque puede facilitar el avance de fuerzas antidemocráticas y antiderechos en algunos países.
Un sistema agresivo
Para Cañete, otro de los factores que agravan la desigualdad en la región es el sistema fiscal, el cual definió como agresivo, debido a sus efectos en la población de escasos recursos y porque la mayor carga impositiva no proviene de la riqueza concentrada.
Aseguró que en países de Latinoamérica el 50% más pobre destina un 45% de sus ingresos al pago de impuestos, mientras que el 1% de los más ricos aporta menos del 20%.
Por esta es la razón, la investigadora exhortó a las autoridades a implementar un nuevo pacto fiscal que grave de manera justa la riqueza y las rentas de capital.
En el informe, Oxfam también sostiene que los multimillonarios del mundo aumentanon su riqueza combinado en un 81% desde 2020, por lo que ahora gozan de mayor poder político y mediático.
La agencia subrayó que "este desequilibrio perpetúa élites que compran influencia política y reproducen la desigualdad por generaciones, condicionando decisiones de políticas públicas y limitando los recursos que podrían destinarse en beneficio de las mayorías".


