Ninoska Duval. Foto: Fuente externa
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.— Ninoska Duval, directora ejecutiva de Ecopolítica, abrió un amplio debate público al reflexionar sobre el estado actual de la izquierda en el escenario político contemporáneo, cuestionando si el mundo está presenciando el fin de la izquierda tal como fue concebida históricamente.
Duval recordó que, durante décadas, la izquierda ha sido sinónimo de lucha social, justicia económica y defensa de los sectores históricamente excluidos, surgiendo como una respuesta legítima frente a abusos de poder, profundas desigualdades y sistemas que favorecían a minorías privilegiadas. No obstante, señaló que en la actualidad estos ideales enfrentan un serio desgaste moral y político.
Según el CEO de Ecopolítica, una parte de la izquierda se ha derivado en prácticas autoritarias que contradicen sus principios fundamentales. “En nombre del pueblo, termina oprimiéndolo; en nombre de la igualdad, concentra el poder; y en nombre de la soberanía, debilita o destruye las instituciones democráticas”, sostiene Duval en su análisis.
Indicó que en varios países, especialmente en América Latina, se repite un patrón preocupante asociado a la izquierda dictatorial: eliminación de la separación de poderes, persecución de la oposición política, control de los medios de comunicación, manipulación de procesos electorales y un discurso constante de confrontación. Todo esto, añadió, suele ir acompañado de una narrativa que responsabiliza a factores externos mientras se ignora el colapso económico, social y humano provocado por esas políticas.
Duval advirtió que las consecuencias de estas prácticas trascienden las fronteras nacionales, generando migraciones masivas, desestabilización regional, pérdida de confianza en la política y un deterioro del debate democrático a nivel global. Asimismo, afirmó que estas dictaduras ideológicas terminan desacreditando a la izquierda democrática, afectando causas legítimas como la justicia social, los derechos laborales y la equidad.
El dirigente aclaró que no se trata de declarar la muerte de la izquierda como corriente de pensamiento, sino de diferenciarla claramente de sus expresiones más dañinas. En ese sentido, afirmó que una izquierda que justifica la represión, la pobreza y la perpetuación en el poder deja de ser progresista y se transforma en aquello que originalmente combatía.
Finalmente, Ninoska Duval subrayó que la defensa de la democracia no debe verse como una postura ideológica, sino como una responsabilidad ética. A su juicio, el silencio frente a las dictaduras por afinidad política convierte a quienes llaman en cómplices del sufrimiento de millones de personas.
Para la CEO de Ecopolítica, el debate actual no apunta necesariamente al fin de la izquierda, sino al fin de la tolerancia hacia una izquierda dictatorial que ha demostrado que su verdadero objetivo no es la justicia social, sino la concentración absoluta del poder. El futuro, concluyó, dependerá de la capacidad de las sociedades para reconocer esta realidad y actuar en consecuencia.


