En la primera entrega sobre el tema, terminamos cuestionando las razones por las cuales se tambalea el orden mundial vigente, y ciertamente hay razones para esto, pero lo interesante es: ¿sustituirlo por qué?
Tras la desaparición de la URSS en 1991, que hacía un buscar contrapeso al poder de Estados Unidos en el mundo, fueron muchas las conjeturas que se hicieron, incluso hasta se llegó a plantear: ¡el fin de la historia!, pero no, lo que si vimos cambiar fue el escenario de las guerras, porque los países miembros del poderoso Consejo de Seguridad de la ONU, todos portadores de armas nucleares, hicieron de pelearse entre ellos, pero los conflictos se dirigieron a decenas de naciones emergentes que comenzaron a una cuota de poder en el tablero internacional
Aunque Rusia adoptó el asiento que tuvo la URSS en ese Consejo de Seguridad; EE.UU., Gran Bretaña, Francia y China se convirtieron en el eje de poder, en torno al cual, gira la humanidad.
Los estados de las: “zonas grises” (Rusia, Irán, Corea del Norte), que son aquellos que asumen conductas contestarías al orden vigente, y por vía de consecuencias generan inestabilidad y competencia geopolítica, hasta crear una mezcla de jurisdicciones y poderes que reconfiguran la hegemonía global.
Esos cuestionamientos se acrecientan tras el fracaso de la globalización, más con la caída de algunos gobiernos que se habían abrazado a la tendencia neoliberal y se hundieron en una creciente desigualdad económica en su interior, y frente a otras naciones, pérdida de soberanía, y los cuestionamientos al modelo de gobernanza liberal.
La escuela inglesa como Hedley Bull define la situación global actual como: “sociedad anárquica”, es decir: “que la anarquía (falta de autoridad central) no implica caos, sino un orden internacional basado en intereses compartidos”.
A pesar de la existencia de la ONU, sus agencias operativas y hasta ejército, han sido Estados Unidos, apoyados por la OTAN, quienes han impuesto autoridad en algunas zonas del mundo, como: los ataques contra los desmanes a civiles en Kosovo, que luego llevó a la ONU a emprender acusaciones por crímenes de guerra contra Milošević y otros funcionarios. También interviene en África y Asia para combatir el terrorismo, sosteniendo a gobiernos aliados, y de paso, garantizar sus intereses geoestratégicos. Incluyendo Haití, donde ha debido resolver varios conflictos. En Venezuela, donde se instauró una dictadura cívico-militar que destruyó su economía, y calidad de vida de la gente.
Esa inercia de la ONU y sus agencias ha otorgado el papel de “policía internacional” a Estados Unidos, que históricamente ha justificado esas operaciones en oportunidades económicas; protección a sus ciudadanos y diplomáticos; territorial, lucha contra el terrorismo, imposición de regímenes, promoción de la democracia y la aplicación del derecho internacional, y otros.
El sistema también se ha debilitado por el temor y la dependencia con que se han manejado algunos de los titulares del organismo.
China ha crecido hasta colocarse como la segunda economía global, pero carece de la fuerza militar para enfrentar a Occidente. Rusia que tiene un gran poderío militar, y el territorio más extenso del planeta; ha debilitado su economía, que hoy se sitúa como la 11va a nivel mundial.
EE.UU., además de que representa la economía más grande, tiene la 7ma. Flota; salida al Pacífico por el oeste; salida al Atlántico por el este; al norte tiene Alaska y al sur, naciones que no le adversan; liquida el orden internacional vigente, para imponerse cual si fuera el Imperio Bizantino.
En secretario de Estado, Marcos Rubio, al exponer en la Conferencia de Seguridad de Múnich, señaló: "estamos aquí hoy porque el presidente Donald J. Trump tiene la capacidad y la voluntad inquebrantable de usar el poder de su carga para pensar de forma revolucionaria e innovadora, ¡eso es liderazgo real!, la crisis en Gaza era única e imposible de resolver con las instituciones internacionales fallidas y las estructuras obsoletas. Nadie podía descifrarla. Pero Trump no se rindió ante la ortodoxia globalista".
El jefe de la diplomacia estadounidense agregó: "No podemos seguir anteponiendo el supuesto orden mundial a los intereses vitales de nuestros pueblos y naciones. No necesitamos abandonar el sistema de cooperación internacional que hemos creado, ni desmantelar las instituciones mundiales del antiguo orden que hemos construido juntos. Pero estas deben reformarse. Deben reconstruirse".
Frente a una determinación como ésta, la ONU muestra una profunda debilidad cuando elige a Irán como miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.
El autor es periodista, con una maestría en relaciones internacionales.
Por J. Alejandro Pérez
alexperez76@hotmail.com
La entrada ¿Se encamina la humanidad hacia una monarquía global al estilo: “made in USA”? (II) se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).


